Volviendo a las raíces…

Dice la historia que François Le Clerc (Pata de Palo), Francis Drake (El Pirata de la Reina) y otros temidos lobos de mar, atacaron nuestra isla en busca de sus valiosos tesoros. Entre ellos, el más preciado y codiciado, su RON.

Desde 1936, la familia Quevedo ha sabido mantener vivo el espíritu de una tradición centenaria, heredada por sus Maestros Roneros. Hoy, cuatro generaciones después, sigue vivo ese espíritu que hace de nuestro apellido y de nuestros rones, símbolos de calidad indiscutible.

La Palma es el escenario perfecto donde naturaleza, historia, cultura, tradición, artesanía y calidad, se unen en perfecta armonía. Aquí nacen nuestros rones, entre la calidez de nuestras gentes, el aroma de la caña de azúcar recién cortada, la suavidad de nuestro clima, el verdor de nuestras montañas, la pureza de nuestras aguas y la inagotable brisa del océano Atlántico.

Nuestros valores: artesanía, maestría, familia y tradición.